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Karina Cocq, ilustradora Catálogo CRA 2026: “Quise transmitir lo que yo sentía de niña cuando iba a la biblioteca”

Para dar vida a las ilustraciones del Catálogo de selección de libros del programa de Bibliotecas Escolares, Cocq se inspiró en los sentimientos y la calidez que asocia con su propia experiencia con las bibliotecas escolares cuando era estudiante en el Liceo 1 de Santiago.   

Colores pasteles, rostros amables y suavidad fueron los conceptos principales que usó Karina Cocq para ilustrar el Catálogo de selección de libros CRA 2026, que ya puedes revisar en nuestra página web. Estas ilustraciones no solo acompañan las fichas de los recursos recomendados por el programa, sino que conformarán la línea gráfica del CRA durante el resto del año.  

Cocq nació en 1984 en Santiago y estudió Artes Plásticas en la Universidad de Chile e ilustración para publicaciones infantiles y juveniles en Barcelona, España, ciudad donde reside actualmente. Ha ilustrado libros como Olas vienen, olas van (Amanuta), Alejandría (Cocorocoq) y Mala hierba (Akiara), entre otros, y es autora e ilustradora de Ayelén y los frutos mágicos (Cocorocoq). Puedes revisar su trabajo en estas y otras ilustraciones en sus redes sociales.  

Entrevista

¿Cuándo comienza tu relación con la lectura? ¿Cómo te convertiste en ilustradora?

— Mi relación con la lectura comenzó en casa. En mi escuela básica no teníamos biblioteca, pero mis hermanas mayores leían y por ahí comienza mi relación con la lectura, observando, y luego con periódicos, enciclopedias y algunas colecciones que mi madre compraba en el kiosko. Me hubiera gustado mucho haber tenido biblioteca escolar de niña. Luego estudié en el Liceo 1 y ahí si teníamos una bonita biblioteca, intentaba ir cada vez que podía.

Me convertí en ilustradora después de salir de la universidad, me atraían los libros ilustrados, me gustaba mucho la idea de contar con imágenes y me di cuenta de que mis libretas y cuadernos estaban llenos de personajes y lugares con los que soñaba, entonces pensé que eso era lo que quería hacer. No tenía mayores referencias de nadie que fuera ilustrador, así que fue un gran descubrimiento saber que se podía vivir dibujando.

¿Qué relación tuviste con la biblioteca de tu colegio o liceo?

— La biblioteca me parecía un lugar hermoso, tranquilo y donde había un mundo por conocer. Esto sucedió en 7° Básico, cuando entré al liceo, antes de eso no tenía biblioteca en mi anterior escuela y no recuerdo haber entrado nunca a una antes. Fue un refugio muchas veces, y donde nos reuníamos a hacer las tareas con mis amigas.

¿Recuerdas tus cuentos favoritos?

— Teníamos una colección de cuentos de los hermanos Grimm, me gustaba mucho la historia de Rumpelstinsky. Todas las historias de este libro me gustaban mucho y

estaban ilustradas con mucho cuidado. También recuerdo mucho Medallones de sol, de Carmen de Alonso.

¿Qué libros o ilustraciones han influenciado tu trabajo?

— En mi infancia miré muchas enciclopedias ilustradas, las leía y miraba una y otra vez, me concentraba mucho. De grande, yo creo que me emocioné mucho cuando descubrí al ilustrador Shaun tan, me gustaba el mundo de criaturas que proponía y su técnica tan bella.

Si tuvieras que elegir un color que representara el mundo de tu obra, ¿Cuál sería?

— Azul

¿Has tenido encuentros con pequeños lectores? ¿Cuál es la reacción o reseña que más recuerdas de alguna de tus obras?

— He hecho talleres, he ido a mostrar libros y en Barcelona, donde vivo, he realizado un par de sesiones de cuentacuentos con mis libros en algún centro cívico del barrio, en la clase de mi hijo y por internet. También me han pedido muchos videos desde escuelas y en la última se emocionaron cuando les mostré un libro que ellos tenían en la clase. No recuerdos alguna reseña en especial o comentario de niñeces, creo que todas son un mundo y hermosas por el solo hecho de existir y salir de sus corazones.

Cuando comienzas a ilustrar, ¿por dónde partes? ¿Qué cosas observas o investigas antes de dibujar?

— Primero leo lo que tengo que ilustrar un par de veces. Luego empiezo a bocetar las escenas en unas viñetas muy pequeñitas en el cuaderno, son muy sencillas y esquemáticas y a la vez voy boceteando personajes, atmósferas, color y línea. Voy decidiendo de a poco el universo en donde sucede la historia. Luego busco referencias, según cada libro lo requiere.

El Catálogo de selección de libros CRA muestra escenas de bibliotecas y mediación lectora. ¿Cómo construiste esa narrativa visual? ¿Qué te interesaba transmitir sobre el rol de las bibliotecas escolares y sus equipos?

— Creo que recurrí al sentimiento. La primera biblioteca que conocí fue en secundaria y para mí fue un lugar donde la curiosidad, el respeto y el cuidado de la sabiduría de los libros era muy importante, entonces intenté transmitir esto al usar colores cálidos, con mucha presencia de colores pasteles, rostros amables y cálidos. Quise usar la suavidad para expresar este cuidado de los libros. Quise transmitir lo que yo sentía de niña cuando iba a la biblioteca.

¿Qué fue lo que más disfrutaste de todo el proceso? ¿Qué fue lo más desafiante?

— Me gusta mucho dibujar libros y estanterías, es algo que siempre está en mi trabajo, eso siempre le disfruto. Fue un desafío hacer grupos de personas y pensar cada expresión y acción para transmitir lo necesario, además fue un desafío desarrollar todo en un tiempo acotado y, a la vez, crear piezas que inspiren y puedan ser usadas en múltiples sentidos.

Si pudieras dar un consejo a un niño/a que quiere escribir o ilustrar, ¿Cuál sería?

— Diría que no necesita más que imaginación, papel y lápiz y no tener miedo a equivocarse, detrás de cada logro, hay muchos errores.

¿Podrías recomendar uno de tus libros a las y los lectores?

— Recomendaría Alejandría, el último libro que hicimos con mi hermana Patricia Cocq.